Lo que nos reúne es un interés compartido: mirar la vida diaria con atención. Nos importan los oficios, las rutinas, las conversaciones en la feria o en la esquina, y los cambios lentos de los barrios. Creemos que esas escenas, bien fotografiadas y bien contadas, dicen mucho de nosotros como país.
Con los años, la publicación fue sumando voces. Carolina Muñoz Fuentes coordina las líneas editoriales y acompaña a quienes colaboran con ensayos visuales. Rodrigo Valenzuela recorre localidades del valle central y la costa registrando oficios y rutinas. Patricia Rojas Contreras escribe los relatos que acompañan las imágenes.
Matías Herrera organiza los encuentros, recibe las propuestas de participantes y cuida que se cumplan las pautas de convivencia. Ese cuidado es parte del propósito: una comunidad existe cuando las personas se sienten bienvenidas y escuchadas, no solo cuando comparten un tema.
Somos una comunidad editorial independiente. Eso significa que decidimos qué contar y cómo hacerlo sin depender de intereses ajenos a la fotografía y a las personas retratadas. Financiamos parte del trabajo con actividades de pago ligadas a la fotografía, que explicamos con claridad en la página de precios.
Esta página explica con qué espíritu trabajamos y qué esperamos de quienes se acercan. Si usted ya mira el entorno con curiosidad, aquí encontrará un lugar para hacerlo en compañía, aprender de otros y compartir lo que ve con respeto.